MÁLAGA, 17 MARZO 2007

CRÓNICA DE LA CATA DE LA FOSA COMÚN DE VVA. DEL ROSARIO, MÁLAGA.

 

 

En febrero de 1937, las tropas golpistas que se habían levantado contra el gobierno legítimo de la República avanzaban imparables hacia Málaga. Multitud de pueblos de la provincia caían uno por uno en manos de los nacionales, quienes instalaban en todos ellos un opresivo régimen de terror de corte fascista. Se prohibieron todas las asociaciones y partidos, y, lo más terrible, se procedió a la exterminación física de la oposición.

 

   Villanueva del Rosario, pequeño pueblo de la serranía de Málaga, no fue una excepción. El 7 de Febrero de 1937, a medianoche, once de sus vecinos fueron sacados de sus casas y conducidos a prisión por las fuerzas represivas del régimen franquista. Estos vecinos, todos militantes de izquierda, no opusieron ninguna resistencia a sus captores, confiados en que no les iba a ocurrir nada, pues no habían cometido ningún delito.

 

   En la actualidad poseemos datos de diez de estas once personas, naturales de la villa. De la otra, desgraciadamente, no se conservan referencias, pues era de origen forastero. Todos ellos fueron conducidos al edificio conocido como la “Casa Grande”, donde pasaron a estar custodiados por la guardia civil. Allí sus familias pudieron visitarles y llevarles comida y mantas, en espera, según los falangistas y la guardia civil, de un “juicio”.

 

   El día 14 de febrero, sobre las dos de la madrugada, fueron sacados de la cárcel y conducidos a las afueras de Villanueva. Existen muchos testimonios de este hecho, ya que la cuerda de presos se cruzó por las calles del pueblo con un nutrido grupo de vecinos que a esas altas horas de la noche se dirigía a un velatorio. Se dice que la guardia civil obligó a volver a sus casas a todas esas personas y a que cerraran puertas y ventanas para que no vieran quiénes iban a pasar por allí. A varios kilómetros al norte del pueblo, junto a un pequeño puente que salva el río Guadalhorce, todos ellos fueron fusilados y enterrados en ese mismo lugar.

 

   A la mañana siguiente sus familiares se dirigieron, como de costumbre, a la “Casa Grande” para llevarles el desayuno, pero se encontraron con que se los habían llevado. Cuando preguntaron a los fascistas por su paradero éstos les dieron las respuestas más variopintas. En un principio les dijeron que se los habían llevado a Archidona para juzgarlos, pero no pasó mucho tiempo hasta que conocieron el verdadero destino de sus familiares. Una vecina que al día siguiente pasó por el lugar de la ejecución vio un cuadro verdaderamente dantesco: los restos de los fusilados, brazos, piernas y pies, permanecían a medio enterrar a pocos metros de donde fueron asesinados. Fue esta señora quien dio aviso a los familiares, y esa misma tarde el ayuntamiento envió una partida para terminar de enterrarlos.

 

   Hoy, exactamente setenta años después, el Foro por la Memoria de Andalucía ha iniciado una investigación para recuperar sus cuerpos, su recuerdo y el de los ideales por los que lucharon. El pasado sábado 17 de marzo un equipo de arqueólogos de la Universidad Complutense de Madrid, dirigidos por José María Pedreño, presidente de la Federación Estatal del Foros por la Memoria, comenzó una cata arqueológica destinada a localizar los restos de los fusilados. En su labor fueron ayudados por diversos miembros del Foro por la Memoria de Andalucía, que se desplazaron desde Huelva y Jaén para colaborar en los trabajos.

 

   Al borde de la vieja carretera comarcal entre Villanueva del Rosario y Villanueva del Trabuco, a orillas del río Guadalhorce, en el mismo lugar donde cayeron muertos y se supone fueron enterrados, los familiares de los represaliados levantaron hace dos décadas un humilde monumento, una cruz de mármol sobre un pedestal de ladrillo, como tributo a su memoria. Esta cruz siempre permanece cubierta de flores, prueba de que, a pesar de los años transcurridos, a los habitantes de este pueblo no se les olvida el recuerdo de aquellos terribles sucesos.

 

   Según el testimonio de los albañiles que levantaron el monumento, cuando cavaron para construir los cimientos del mismo, aparecieron vestigios de ropa y calzado y varios restos óseos, como dedos y un omóplato. Basándose en ese testimonio, los arqueólogos comenzaron la cata alrededor del monumento. Durante todo el día 17 y parte del 18 se realizaron diversos muestreos del terreno circundante, hasta que por fin, hacia el mediodía del 18, los esfuerzos del equipo se vieron recompensados y aparecieron restos óseos a un metro de profundidad en una de las catas realizadas cerca de la base del monumento.

 

   Al lugar se acercaron multitud de curiosos de los pueblos circundantes, así como muchos de los familiares de los fallecidos, que aportaron a los investigadores importantes datos y protagonizaron escenas de gran emoción en el momento en que aparecieron los restos.

 

   Todos, arqueólogos, miembros del Foro, testigos y familiares fueron emplazados para este próximo verano, cuando el Foro por la Memoria de Andalucía regresará a este lugar para realizar la exhumación completa de los cuerpos.

 

Pedro Feria.

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